¿Alguna vez, estando de tapas y vinos en Salamanca, te has preguntado por el origen de las primeras? ¿O acaso creías que desde siempre, a la hora de pedirte tu bebida, se acompañaba con algo delicioso para comer?

Nada más lejos de la realidad. Atento a las siguientes líneas para que, en la próxima quedada, mientras te vas de tapas y vinos en Salamanca, puedas contarle a tus amigos dónde surgió esta práctica.

Aunque no se puede asegurar a ciencia cierta, el origen parece unido a la figura de Alfonso XII (otras veces es Fernando VII) y a una anécdota que este protagonizó. El caso es que, en aquel supuesto día ventoso, uno de los camareros reales dispuso una loncha de jamón encima del catavinos real a modo de tapa para evitar que polvo, arena o insectos se colasen dentro. Lejos de irritarse, el monarca rió la gracia y se comió la susodicha loncha. No pasó mucho tiempo después de que pidiera otra copa de vino, pero esta vez acompañado de tan peculiar tapa.

No obstante, no es la única leyenda urbana que implica a reyes, pues del mismo modo Alfonso X el Sabio (tratamiento médico que aunaba alcohol y pequeñas comidas) y los Reyes Católicos (avituallamientos en el campo de batalla) protagonizarían sendas anécdotas igualmente famosas y conocidas.

Pero, al margen de estas historias, ninguna de ellas debidamente documentadas, lo que sí parece bastante cierto es su origen andaluz. Para ser exactos, el término tal y como lo conocemos hoy en día aparece en La Alhambra, revista publicada en Granada en 1911, basado probablemente en las tiendas de ultramarinos o tiendas de montañés que vendrán a ser las primeras tabernas.

¿Sorprendido? Pues en Cervecería Alemania 43 te animamos a que hagas tuya esta historia y sorprendas a tus amigos mientras os tomáis unas cañas.